viernes, 19 de septiembre de 2014

De vuelta a la normalidad

Después de la pausa veraniega y sintiéndome llena de energía, retomo mi proyecto "365 Días de Filosofía", siendo consciente de que será imposible escribir más de dos o tres -como mucho- post a la semana. Pero no importa, la filosofía no tiene fecha de caducidad y lo importante, para mí al menos, es no abandonar el camino que se ha iniciado. Quien suele hacer caminatas, sabe que el trayecto no siempre es recto y que es difícil mantener siempre el mismo ritmo: hay bajadas, subidas, acelerones e incluso descansos. Pero lo importante es la satisfacción del camino recorrido y la voluntad de continuar.

Ahora que el otoño está a la vuelta de la esquina, como quien dice; ahora que los días son más cortos e invitan al recogimiento; ahora que a la gente, en general, le entra la morriña otoñal y comienza a echar de menos el calorcito del verano... yo me siento llena de vitalidad y dispuesta a disfrutar de mi época del año favorita: el otoño y el invierno. Será que soy rarita o que voy a contracorriente, pero me siento cómoda entre la languidez de las hojas que caen y el susurro (a veces un poquitín huracanado... ay ese cambio climáticoooo) del viento entre los árboles... donde los demás ven tristeza, yo veo un canto a la vida que se prepara para entrar en otro ritmo, más lento y pausado, pero no por ello menos dinámico. Me gustan las tardes lluviosas, las conversaciones de amigas al calor de una tetera, las películas domingueras bajo el abrigo de una mantita... y la inspiración que nace del silencio. Espero, por tanto, que las Musas me permitan acceder a esa inspiración que anhelo y poder compartirla con todos vosotros.

Muchas gracias a los que leen estas reflexiones, sencillas y humildes!


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