viernes, 20 de junio de 2014

365 Días de Filosofía: nosotros también somos Historia






Solemos pensar que la Historia es ese cúmulo de acontecimientos, ya pasados, que marcan y definen la trayectoria de los pueblos y países. Nunca o casi nunca pensamos en ella también como futuro y, sobre todo, como presente del que todos formamos parte y en el que vamos construyendo las líneas de lo que luego serán los tiempos venideros. Generalizando, creo que vemos la Historia como algo ajeno a nosotros, como un proyecto cerrado y sin posibilidad de alteración. En lo que concierne a los actos pasados, sí, la Historia es inamovible e implacable.

Sin embargo, en las últimas horas hemos tenido la oportunidad de vivirla en primera persona, sentirla como algo cercano que se va construyendo minuto a minuto. Los fastos celebrados en Madrid con motivo de la proclamación de Felipe VI, nuevo rey de España, nos han permitido a los que los hemos seguido de cerca, ser testigos de un acontecimiento histórico, de esos que cuando pasen los años –tal vez los siglos- las generaciones futuras estudiarán y analizarán tratando de averiguar, en base a símbolos, documentos, detalles, cómo era la sociedad española de los primeros años del siglo XXI. Esta percepción de los acontecimientos es lo que se llama conciencia histórica que no está reservada sólo a historiadores, antropólogos, archivistas, estudiosos de la heráldica… La Historia somos todos y cada uno de nosotros, en todo momento y lugar, aparezcamos o no en los libros de texto. Y es así porque la sociedad la conforman los individuos que vamos aportando nuestras historias personales, con sus luces y sombras, para engrandecer y nutrir un patrimonio histórico que será heredado por nuestros sucesores.

De ahí que me parezca tan importante desarrollar un sentido transcendental de la vida y tomar conciencia de que todo aquello que hacemos (o dejamos de hacer), lo que pensamos, hablamos… todo tiene consecuencias en el futuro, inmediato o no. No es responsabilidad de los grandes personajes hacer Historia, es responsabilidad de todos. ¡Es por tener esa conciencia transcendente de la vida que determinados hombres y mujeres llegan a ser grandes personajes! Muchas personas actúan como si les sobrase el tiempo, todo lo dejan para mañana sin ser conscientes de que el tiempo y las oportunidades pasan pero no vuelven. Mañana seré más bueno, mañana seré más educado, mañana estudiaré más, mañana… no deja de ser una actitud inconsciente que hace que pase la vida por nosotros en lugar de pasar nosotros por la vida. Suena parecido pero no es igual. 

Que la vida pase por nosotros significa que nos dejamos arrastrar por las circunstancias como si fuésemos una hoja empujada por la corriente de un río; no hay voluntad, ni objetivos. Pasar nosotros por la vida significa dejar de ser hoja para convertirnos en barca, llevar nosotros mismos el timón y navegar. Bogar, bogar, bogar… tanto como la corriente nos deje y marcar nosotros el rumbo, la velocidad, el destino… Y en ese bogar, vamos haciendo historia. La nuestra, la personal, la que nos define como individuos. Y al igual que un grano de arena, por sí mismo, no hace arenal pero muchos granos de arena juntos forman una playa o un desierto, la suma de todas las historias individuales de todas las personas que formamos una sociedad construyen la Historia. Sentirnos parte de ella depende de nosotros.

Carmen Morales

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