domingo, 20 de abril de 2014

365 Días de Filosofía: Las voces de lo Femenino en el Señor de los Anillos

Después de varios días de silencio y de publicaciones atropelladas por las vacaciones, donde el deber y el ocio van de la mano... vuelvo a mis publicaciones periódicas con un artículo fruto de una reflexión filosófica sobre la obra El Señor de los Anillos. ¡Espero que les guste!





LAS VOCES DE LO FEMENINO EN EL SEÑOR DE LOS ANILLOS
En conmemoración del 60 Aniversario de la primera publicación de la obra “El Señor de los Anillos”

El Señor de los Anillos es la obra maestra de Tolkien. Escrita entre los años 1937 y 1949 del pasado siglo XX, se cumplen ahora 60 años desde su primera edición manteniendo el mismo interés del público en general que cuando salió a la luz. El universo que Tolkien creó y al que dio forma en su Silmarillion, es tan original y fascinante que sólo puede ser interpretado utilizando la llave de la imaginación, si bien una observación detallada de los personajes y acontecimientos revela el uso de determinados arquetipos universales que están muy bien utilizados por el escritor. Ejemplo de ello son: el arquetipo de Justicia, del Bien, del Deber… y la existencia de una dualidad masculino-femenina presente en toda la obra, si bien que de forma muy sutil.
El Señor de los Anillos, como aventura épica tiene un acentuado carácter masculino ya que la trama principal de la obra está protagonizada por hombres; incluso el tipo de aventura es de corte masculino: lucha, espadas, acción, guerra… Sin embargo y aunque pueda parecer una contradicción, la presencia de lo Femenino es constante, ya que el hilo conductor de toda la obra es el Amor. Claro que los hombres también aman podría objetar alguien… sí, pero suelen actuar más por deber, por lealtad, por honor… que no dejan de ser expresiones en lo masculino del Amor. Amor por su pueblo, por sus compañeros, por la Verdad, por mantener el Bien y la Justicia… Es como si la presencia de Venus, la diosa del Amor, fuese una constante en la obra, expresada de mil formas diferentes, desde el principio hasta el final. Y como expresiones concretas de la diosa de la Eterna Belleza, aparecen cuatro personajes femeninos en la obra que, como si fuesen hijas suyas, asumen características venusinas adaptadas, cada una de ellas, a su propia naturaleza.
Además, tres de estos personajes femeninos asumen también el rol de heroína por cuanto deben superar una prueba y hacer una elección. Y, como veremos a continuación, todas ellas utilizarán como herramienta el Amor en sus diferentes expresiones.

BAYA DE ORO
Ella es la única que no asume el papel de heroína porque está en una dimensión superior: es un Espíritu de la Naturaleza, igual que su marido, Tom Bombadil. Juntos reinan en el Bosque Viejo.
La descripción que Tolkien hace de Baya de Oro se asemeja muchísimo a la imagen griega de la diosa Venus: alta, esbelta, de larga y rubia cabellera, cantarina, risueña… Y todo en su atuendo recuerda a la Naturaleza en todo su esplendor: vestido verde bordado en oro y plata. Podríamos decir que Baya de Oro personifica la materialización de la eterna Primavera, con su explosión de alegría, color y entusiasmo.
Aunque en la película el director prescindió de esta parte de la historia, a mi parecer es muy importante porque son ellos, Tom Bombadil y Baya de Oro los que se encargan de cuidar a los cuatro hobbits después de que pasen por sus primeras pruebas, duras, fuera de la Comarca. Y es Baya de Oro la que con sus cánticos, cuidados y alegría consigue insuflar en los pequeños protagonistas de la historia, una gran dosis de entusiasmo cuando ellos se encontraban cansados, desanimados y asustados, tal vez pensando en la dimensión y dificultad de la empresa que tienen que realizar. Baya de Oro aparece como la personificación del entusiasmo, una especie de diosa SEMELE, la Madre del Entusiasmo (Dionisos) en la mitología griega. Es como si, con su jovialidad, les dijese “adelante, vosotros podéis conseguirlo”.

GALADRIEL
Es otro de los personajes femeninos que aparece como una encarnación de la diosa Venus. Incluso su imagen parece inspirada en los cuadros de Boticelli, tanto en la película como en los dibujos originales.
Galadriel es una reina elfa que, junto a su marido Celeborn, reina en el bosque de Lothlórien. Ella es depositaria de uno de los Anillos de Poder – Nenya- y en su interior, desea el poder del Anillo Único para gobernar con justicia y hacer el bien. Pero también sabe que el anillo podría corromperla… y espera la prueba, que le llegará de mano de Frodo quien se lo ofrecerá de buena voluntad. Después de experimentar todo el poder de su propio deseo, para bien y para mal, consigue superar la prueba gracias al amor por la Justicia y por el Bien. A partir de aquí, Galadriel entra en una dimensión superior que la aleja definitivamente del mundo de los humanos. A mi parecer, la elección de Galadriel está muy bien conseguida en la película de Peter Jackson; el juego de negativo-positivo que realiza sobre la imagen del personaje cuando está siendo tentada, transmite muy bien la idea de que el anillo terminará por corromperla si sucumbe a su deseo.
Este personaje es una especie de maga-sabia cuyos consejos serán vitales para el desarrollo y desenlace de la aventura. Con sus poderes consigue leer en los corazones de los miembros de la Compañía y así es como verá la duda en Frodo, la ambición en Boromir, el miedo en Aragorn y la lealtad en Sam. Los regalos que realizará a toda la Compañía se revelarán muy importantes para los acontecimientos futuros, ya que la Luz de la Estrella de Earendil (regalo de Frodo) será determinante para vencer a Ella-Laraña y entrar en Mordor.
Todo en Galadriel asume características venusinas: su belleza, dulzura, pureza… y todo ello está muy bien reflejado en su vestuario que suele ser blanco y plata o blanco y oro, en tejidos nobles y vaporosos lo que le confiere al personaje un halo de divinidad y pertenencia a un mundo superior.
Hasta aquí tenemos dos personajes que aparecen como encarnaciones de la diosa Venus.

ARWEN
De todos los personajes femeninos, éste es el más controvertido, en parte debido a la adulteración que de él se ha hecho en la película, sobre todo en la primera entrega “La Comunidad del Anillo”. De hecho, en la cinta de Peter Jackson adquiere un protagonismo y visibilidad que en el libro no tiene ya que este personaje aparece en un apéndice final donde se cuenta la historia entre Aragorn y ella. Pero ya sabemos que las adaptaciones cinematográficas exigen sacrificios literarios que “hay que asumir por el bien del espectador”…
Arwen es hija de un rey medio elfo Elrond, Señor de Rivendel, y Celebrían, hija de Galadriel, por tanto puede elegir entre seguir gozando de la inmortalidad de los elfos o convertirse en mortal. Y ésta será su prueba, elegir entre la vida o la muerte, entre el amor o el dolor. Y será el amor hacia Aragorn la llave para realizar su elección.
Arwen encarna el arquetipo de Dama Inspiradora que aguarda en el castillo el regreso de su Caballero. Serán su recuerdo y su amor lo que inspirarán a Aragorn en sus hazañas. Todo en su imagen nos lleva a pensar en una Dama medieval: el corte de los vestidos, los colores utilizados, los tejidos nobles pero pesados… incluso la actitud pasiva de eterna espera nos hacen pensar en esa dama, de gran belleza y dulzura, siempre presente, siempre acompañando e inspirando al Caballero..

EOWYN
Encarna el arquetipo de Dama Guerrera. Casi podríamos decir que más que hija de Venus lo es de Atenea, la diosa griega de la Guerra Interior y la Sabiduría. Eowyn es sobrina del rey de Rohan y descendiente de una estirpe de hombres y mujeres guerreros. Pertenece totalmente al mundo de los humanos y en la película esto lo han reflejado muy bien en su vestuario, que sigue manteniendo la línea medieval-femenina que abunda en todos los personajes femeninos, pero con tonos mucho más oscuros y tejidos más toscos lo que la hace más terrenal que los personajes anteriores.
La gran preocupación de Eowyn es ser consumida por el tiempo y el olvido, o lo que es lo mismo, por el dragón de lo cotidiano[1]. Ella es consciente de que, en su mundo, el papel de la mujer está limitado a los confines de su hogar mientras que el hombre puede salir en busca de aventuras que le ayuden a encontrarse y a agigantar su alma. Por eso ella se rebela y lucha por un sitio al lado de aquellos a los que ama: su tío, su hermano y su pueblo. Y encontrará un referente (y quién sabe si un alma hermana) en esta búsqueda en el personaje de Aragorn, al que admira y valora, pero del que no se enamora, aunque en la película han decidido que así sea…
Esta búsqueda del lugar ideal no se da en los anteriores personajes femeninos, que son elfas, y por tanto pertenecientes a un mundo superior arquetípico donde lo masculino y lo femenino se complementan -como bien sucede en la Naturaleza- sin entrar en conflicto. En el mundo arquetípico hombre y mujer son dos mitades de una misma unidad, tan necesaria la una como la otra. Pero en el mundo de los humanos entramos ya en el reino de la dualidad, donde las mitades han olvidado que sirven a una misma causa común…
La búsqueda de la propia realización, sin renunciar a su femineidad, será la prueba que Eowyn tendrá que superar. Y ciertamente lo hará porque cuando entra en la batalla lo hace como una mujer, no como un hombre aunque se vista como tal. Y será esa condición femenina y, sobre todo, su actitud de sacrificio por aquello que más ama (está dispuesta a dar su vida por la de su tío) lo que finalmente venza al Señor Oscuro. No es la espada lo que aniquila la maldad de Sauron, sino el Amor que Eowyn despliega al aceptar sacrificarse por defender al ser amado, en este caso su tío que encarna también a su pueblo. Y ese gesto, tan típicamente femenino, será la elección de Eowyn y su llave para superar su prueba. Finalmente encuentra lo que buscaba, la propia realización, y al conocer a Faramir, este sí su amor, comprenderá que la verdadera conquista de la mujer, es la conquista interior.

Como vemos, y en contra de lo que pueda parecer, la presencia de lo femenino es una constante en El Señor de los Anillos. No tal vez como una fuerza que arrasa, conquista y enaltece, sino como una suave brisa que anima, revitaliza y cohesiona la Vida. Cuatro grandes personajes, cuatro aspectos diferenciados del Eterno Femenino.

Carmen Morales
Lisboa, 19 de abril de 2014


[1] Encontramos una idea similar en una carta de la poetisa portuguesa Florbela Espanca, escrita con 21 años, en la que se queja de la cárcel que supone para la mujer el matrimonio, imaginamos por lo que para ella conllevaba de pérdida de libertad.

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